Simon
Jose Antonio de la Santisima Trinidad Bolivar
Simón
José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar
Nace
en Caracas, 24 julio 1783
Muere
en Santa Marta, Colombia, 17 diciembre 1830
El
padre de Simón Bolívar, Juan Vicente Bolívar y Ponte-Andrade, y su
madre, María de la Concepción Palacios y Blanco, pertenecían a la
aristocracia caraqueña, cuando se casaron en el año 1773 había una
gran diferencia de edad entre ambos cónyuges. Juan Vicente tenía 47
años en ese momento y Concepción 15 años. Tuvieron cuatro hijos
más, tres de ellos, mayores que Simón y una menor, cuyos nombres
fueron María Antonia, Juana Nepomucena, Juan Vicente y María del
Carmen (ella murió a poco tiempo de nacer).
La
familia Bolívar provenía de una población llamada La Puebla de
Bolívar en Vizcaya (País Vasco, España), ubicada entonces en la
merindad de Marquina. Además de esta ascendencia vasca, hay que
destacar su origen gallego, ya que su tatarabuelo, Jacinto de Ponte y
Andrade, era oriundo de Santiago de Compostela.6? A mayores, y ya
desde los inicios de la colonia sus miembros realizaron acciones
destacadas en Venezuela.
El
primero de los Bolívar en arribar a Venezuela fue el vizcaíno Simón
de Bolívar, el cual, junto con su hijo Simón de Bolívar y Castro
(nacido en Santo Domingo, Higüey, actual República Dominicana, de
quien Bolívar era chozno),7? llegó a Caracas treinta años después
de la fundación de la ciudad, hacia 1589, y por tener el mismo
nombre se les distinguió como Simón de Bolívar el Viejo y Simón
de Bolívar el Mozo.
Bolívar
el Viejo destacó como contador real, por privilegio especial del rey
Felipe II, quien en el título de nombramiento le reiteraba su amplia
confianza como velador de la Real Hacienda, cargo que ejercieron
tanto él como posteriormente su hijo, en Margarita y Caracas.
Fue,
además, procurador general de las ciudades de Caracas, Coro,
Trujillo, Barquisimeto, Carora, El Tocuyo y Maracaibo ante la Corte
española entre 1590 y 1593, para informar al rey Felipe sobre el
estado de la provincia y pedirle ciertas mejoras, exenciones de
impuestos y privilegios que facilitaran el desarrollo de la misma.
Entre
sus logros para Caracas está el haber gestionado en el Consejo de
Indias la concesión real del escudo que aún conserva, junto con el
título de Muy noble y leal ciudad.
Con
el tiempo los Bolívar se unieron en matrimonio con las familias de
los primeros pobladores de Venezuela y alcanzaron rangos y
distinciones tales como las de regidor, Alférez Real y gestionaron
los títulos nobiliarios de marqués de Bolívar y vizconde de
Cocorote, asociado con la cesión de las Minas de Cocorote y la
facultad de administrar el señorío de Aroa, conocido por la riqueza
de sus minas de cobre (estos títulos, sin embargo, no llegaron a
concederse).
En
cuanto a la familia Palacios, estos eran oriundos de la zona de
Miranda de Ebro, actual provincia de Burgos, en España. El primero
de los Palacios en llegar a Venezuela fue José Palacios de Aguirre y
Ariztía-Sojo y Ortiz de Zárate, natural de Miranda de Ebro en 1647,
que falleció en Caracas en 1703. El resto de los descendientes se
unieron en matrimonio con otras familias aristocráticas y alcanzaron
los puestos de alcalde, regidor, procurador, etc. Dos generaciones
después de José Palacios nacería María de la Concepción Palacios
de Aguirre y Ariztía-Sojo y Blanco, hija de Feliciano Palacios de
Aguirre y Ariztía-Sojo y Gil de Arriata y de Francisca Blanco de
Herrera, descendiente de algunas familias canarias establecidas en
Venezuela.8?9? Ella fue la madre de Simón Bolívar.
Antepasados
Simón
José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y
Blanco (Caracas, 24 de julio de 1783-Santa Marta, 17 de diciembre de
1830),fue un militar y político venezolano, fundador de las
repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia. Fue una de las figuras más
destacadas de la emancipación hispanoamericana frente al Imperio
español. Contribuyó a inspirar y concretar de manera decisiva la
independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá,3?
Perú y Venezuela.
En
1813 le fue concedido el título honorífico de Libertador por el
Cabildo de Mérida en Venezuela, que, tras serle ratificado en
Caracas ese mismo año, quedó asociado a su nombre.4? Los problemas
para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a
afirmar de sí mismo que era «el hombre de las dificultades» en una
carta dirigida al general Francisco de Paula Santander en 1825.
Participó
en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar
como una gran confederación política y militar en América, de la
cual fue presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas
el Hombre de América y una figura de la historia universal, ya que
dejó un legado político en varios países latinoamericanos, algunos
de los cuales lo han convertido en objeto de veneración
nacionalista. Ha recibido honores en varias partes del mundo a través
de estatuas, monumentos, parques, plazas, etc.
Los
criollos, a pesar de los privilegios que tenían, habían
desarrollado un sentimiento particular del «ser americano» que los
invitaba a la rebeldía: "Estábamos (explicaría Bolívar más
tarde) abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en
cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del
Estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores sino por causas muy
extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos
nunca; militares sólo en calidad de subalternos; nobles, sin
privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados ni
financistas, y casi ni aun comerciantes; todo en contravención
directa de nuestras instituciones".
Ésta
era, por lo demás, la clase a la cual pertenecían sus padres, Juan
Vicente Bolívar y Ponte y María de la Concepción Palacios y
Blanco. El niño Simón era el menor de cuatro hermanos y muy pronto
se convertiría, junto a ellos, en heredero de una gran fortuna.
Bolívar quedó huérfano a los nueve años de edad, pasando al
cuidado de su abuelo materno y posteriormente de su tío Carlos
Palacios; ellos velarían por su educación, aunque también la negra
Hipólita, su esclava y nodriza, continuaría cuidando del muchacho.
Entre
los valles de Aragua y la ciudad de Caracas discurrió la infancia y
parte de la adolescencia del joven Simón. Combinaba sus estudios en
la escuela de primeras letras de la ciudad con visitas a la hacienda
de la familia. Más tarde, a los quince años de edad, los
territorios aragüeños cobrarían un mayor relieve en su vida
cuando, por la mediación que realizó su tío Esteban (ministro del
Tribunal de la Contaduría Mayor del Reino ante el rey Carlos IV),
fue nombrado subteniente de Milicias de Infantería de Blancos de los
Valles de Aragua.
Mientras
esto sucedía, tuvo la suerte de formarse con los mejores maestros y
pensadores de la ciudad; figuraban entre ellos Andrés Bello,
Guillermo Pelgrón y Simón Rodríguez. Fue este último, sin
embargo, quien logró calmar por instantes el ímpetu nervioso y
rebelde del niño, alojándolo como interno en su casa por orden de
la Real Audiencia, lo cual sería la génesis de una gran amistad.
Pero ni el apego al mentor ni el ingreso en la milicia fueron
suficientes para aquietar al muchacho, y sus tíos decidieron
enviarlo a España a continuar su formación.
La
gestación de un ideal
Evidentemente,
tal propósito y convicciones no habían nacido en Bolívar de forma
espontánea o repentina; el fervor del momento y sus conversaciones
con importantes intelectuales (empezando por su maestro Simón
Rodríguez) le habían hecho comprender la injusticia que entrañaba
el sometimiento de América al yugo de España. Tras tener noticia de
las fallidas expediciones libertadoras de Francisco de Miranda en
Ocumare y la Vela de Coro, Bolívar decidió emprender el viaje de
vuelta.
Tras
una corta estancia en Estados Unidos, Bolívar regresó a mediados de
1807 a Caracas, donde hubo de retomar sus antiguas ocupaciones de
hacendado. José Antonio Briceño, un vecino de tierras y fincas, le
esperaba con un cerco en sus tierras; tal asunto debía resolverse
cuanto antes. Pese al fracaso, las incursiones de Miranda habían
tenido la virtud de adherir algunos caraqueños al proyecto
emancipador; sin embargo, la gran mayoría de los criollos se
conformaba con rebelarse pasivamente violando las normas que se
dictaban desde España.
En
1808 Bolívar se había ya incorporado a las actividades
conspirativas. Ese mismo año tuvieron lugar gravísimos sucesos en
la metrópoli: Napoleón invadió la península, mantuvo retenidos en
Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando VII y dio la corona a su
hermano José I Bonaparte. Tal usurpación desencadenó la Guerra de
la Independencia Española (1808-1814), convulsa etapa en la que los
continuos combates contra el invasor y el rechazo popular al impuesto
rey francés ocasionaron un vacío de poder en España, cubierto
apenas con el establecimiento en Sevilla de la Junta Suprema de
España e Indias (27 de mayo de 1808).
La
situación era propicia para que Martín Tovar y Ponte, entonces
alcalde de Caracas, presentara a la Capitanía General un proyecto
para crear una junta de gobierno adscrita a la Junta Suprema de
Sevilla, expresando así las demandas criollas de participación
política. En un comienzo, las autoridades coloniales se mostraron
reacias al proyecto, pero posteriormente, ante el vacío de poder que
se había producido, decidieron pactar con los conspiradores.
Enterado de la situación, Bolívar abrió las puertas de una casa de
verano familiar (la Cuadra de Bolívar) para acoger las reuniones. Se
negó categóricamente a participar en cualquier alianza; para él,
debía clamarse por la emancipación absoluta.
En
las vísperas del jueves santo de 1810, arribaron a la ciudad los
comisionados del nuevo Consejo de Regencia de Cádiz, órgano de
gobierno que actuaba en la península en sustitución de Fernando
VII, tras haber relevado a la Junta Suprema. Fueron recibidos por
Vicente Emparan, máxima autoridad colonial en tanto que gobernador y
capitán general de Venezuela, pero al día siguiente los criollos lo
sitiaron y lo obligaron a dirigirse al cabildo. La mitología
venezolana recoge de esta fecha (19 de abril de 1810) el instante en
el cual Vicente Emparan se asomó al balcón del cabildo de Caracas
para interrogar al pueblo enardecido acerca de su predisposición a
continuar aceptando su autoridad, con el clérigo José Cortés de
Madariaga detrás de él haciendo señas con el dedo al pueblo para
que negasen. Tras un rotundo "¡No!" por parte de la
población, Vicente Emparan cedió: "Pues yo tampoco quiero
mando".
Comenzaba
así la famosa revuelta caraqueña que, sin proponérselo, daba
inicio al proceso de independencia de Venezuela. Se constituyó la
Junta Suprema de Venezuela, órgano gubernativo teóricamente fiel al
rey Fernando VII que, entre otras disposiciones, nombró a Simón
Bolívar coronel de infantería y le asignó la tarea de viajar a
Londres, en compañía de Andrés Bello y Luis López Méndez, en
busca de apoyos para el nuevo gobierno.
En
Londres fueron recibidos por el ministro de Asuntos Exteriores, Lord
Wellesley, quien después de varias entrevistas terminó por
mantenerse neutral frente a la situación. Bolívar, a pesar de ver
frustrado el intento, encontró en esta coyuntura una reorientación
y clarificación de sus ideas sobre la emancipación de la América
Latina. El momento clave fue su entrevista en Londres con Francisco
de Miranda, ideólogo y visionario de la independencia de América,
quien ya había ideado, entre otras cosas, un proyecto para la
construcción de una gran nación llamada «Colombia», que había de
reunir en su seno a todas la antiguas colonias, desde México hasta
Chile y Argentina. Bolívar se empapó de las ideas del gran
precursor y las reformuló a lo largo de una campaña que duraría
veinte años.
Bolívar
regresó a Caracas convencido de la misión que había decidido
atribuirse. Miranda no tardaría en seguirlo; su figura era algo
mítica entre los criollos, tanto por el largo tiempo que había
pasado en el exterior como por su participación en la independencia
de Norteamérica y en la Revolución Francesa. Casi nadie lo conocía,
pero Bolívar, convencido de la utilidad de Miranda para la empresa
que se iniciaba, lo introdujo en la Sociedad Patriótica de
Agricultura y Economía, creada en agosto de 1810.
La
independencia de Venezuela
Partidarios
a ultranza de proclamar una independencia absoluta para Venezuela,
Bolívar y Miranda instaron a los miembros de la Sociedad Patriótica
a pronunciarse en ese sentido ante el Congreso Constituyente de
Venezuela, reunido el 2 de marzo de 1811. Fue a propósito de ello
que Bolívar dictó su primer discurso memorable: "Pongamos sin
temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es
perdernos". El 5 de julio de 1811, el Congreso Constituyente
declaró la independencia y se aprobó la Constitución Federal para
los estados de Venezuela.
La
primera República se perdió como consecuencia de las diferencias de
criterios entre los criollos, de los resentimientos entre castas y
clases sociales, y de las incursiones de Domingo Monteverde (capitán
de fragata del ejército realista) en Coro, Siquisique, Carora,
Trujillo, Barquisimeto, Valencia y, finalmente, Caracas. Estaba claro
que una guerra civil iba a desatarse de inmediato, pues la empresa en
cuestión era todo menos monolítica. Bolívar tomaría conciencia
del carácter clasista de la guerra y reflexionaría sobre ello a lo
largo de todas sus proclamas políticas.
En
esta oportunidad, sin embargo, le tocó defender la República desde
Puerto Cabello. A pesar de su excelente labor política y militar en
defensa del castillo, todo fue inútil; las fuerzas del otro bando
eran superiores, y a ello se le sumaba la ruina causada por los
terremotos ocurridos en marzo de 1812. El 25 de julio se produjo la
capitulación del generalísimo Francisco de Miranda; si bien era
necesaria en su opinión, Miranda no había consultado a sus
compañeros, y la rendición llenó de ira a Bolívar, quien, al
enterarse de los planes de Miranda de abandonar el territorio,
participó en su arresto en el puerto de La Guaira: "Yo no lo
arresté para servir al rey, sino para castigar a un traidor".
La
estrategia de Bolívar fue entonces huir hacia Curazao, desde donde
partió a Cartagena, en la costa caribeña de Colombia. El 27 de
noviembre de 1811, Cartagena y otras ciudades del Reino de Nueva
Granada (actual Colombia) habían proclamado su independencia y
constituido las Provincias Unidas de Nueva Granada. La intención de
Bolívar, arropada en el manto de un discurso deslumbrante, era
encontrar apoyo en las fuerzas neogranadinas para emprender la
reconquista de la República en la vecina Venezuela. "Yo soy,
granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente
de en medio de sus ruinas físicas, y políticas": con estas
palabras se iniciaba el Manifiesto de Cartagena, carta de
presentación de Bolívar ante el Soberano Congreso de las Provincias
Unidas de Nueva Granada, en la cual trazaba un diagnóstico de la
derrota al tiempo que ofrecía sus servicios al ejército de esa
región. Los granadinos lo acogieron otorgándole el rango de capitán
de la guarnición de Barrancas.
Bolívar
libró unas cuantas batallas, incluso desobedeciendo órdenes, y bajo
el mismo procedimiento inició su arremetida hacia Venezuela. En mayo
de 1813 emprendió la «Campaña Admirable», gesta que consistió en
la reconquista de los territorios del occidente del país (mientras,
de forma simultánea, Santiago Mariño tomaba los de oriente) hasta
entrar triunfalmente en Caracas en agosto del mismo año. A su paso
por Mérida le llamaron «el Libertador», y con ese título fue
ratificado por la municipalidad de Caracas, que lo nombró, además,
capitán general de los ejércitos de Venezuela. Pero la Segunda
República iba a ser, en esencia, tan efímera como la primera.
Después
de un corto pero victorioso tránsito por la Nueva Granada (dirigió
las tropas que ocuparon Santafé de Bogotá, sellando así la
adhesión de Cundinamarca a las Provincias Unidas de Nueva Granada),
Bolívar marchó hacia Jamaica en mayo de 1815. En Kingston se dedicó
a divulgar, a través de una copiosa correspondencia con
personalidades de todo el mundo, el propósito de la guerra que se
estaba librando en el territorio de la América meridional. Hasta
entonces, el mundo sólo conocía la versión de los realistas.
De
estos documentos divulgativos, el más famoso es la Carta de Jamaica.
En ella reproduce el panorama de todas las luchas que se llevaban a
cabo simultáneamente en América, especula acerca del futuro del
territorio y adelanta la idea de la unión colombiana. Y es que la
escritura fue un capítulo importante en la vida de Bolívar. Puede
decirse que el poder que ejercía su pluma le garantizó gran parte
de sus triunfos. Revolucionó el estilo de la prosa haciendo de su
letra el reflejo vivo de sus pasiones, pensamientos y acciones. Sus
amanuenses y secretarios convenían en que los dictados del
Libertador "tenían ganada la imprenta sin un soplo de
corrección". Al mismo tiempo, desde el despacho de Jamaica,
Bolívar preparaba la nueva estrategia para Venezuela.
La
«Gran Colombia»
La
reconquista de Venezuela tardaría seis años en conseguirse. Las
expediciones se iniciaron en la isla Margarita y continuaron su
escalada por el oriente en dirección hacia Guayana. La batalla de
San Félix (1817) dio a los independentistas la región de Guayana y
la navegación por el Orinoco. En 1819, Bolívar emprendió la
Campaña de los Andes, y, tras derrotar a los realistas en la batalla
de Boyacá (7 de agosto de 1819), obtuvo el control de las Provincias
Unidas de Nueva Granada (la actual Colombia), que habían caído en
manos de los españoles en 1816. Finalmente, la victoria en la
batalla de Carabobo (24 de junio de 1821) selló definitivamente la
independencia de Venezuela y Colombia.
Fueron
los tiempos del temible general realista Pablo Morillo, al que el
absolutista monarca español Fernando VII, repuesto en el trono una
vez finalizada la Guerra de la Independencia Española, había
encomendado la misión de aplastar toda insurgencia. Vencerlo fue
tarea difícil, y Bolívar tuvo que emplear nuevas estrategias de
adhesión: proclamó la libertad de los esclavos y ofreció tierras a
cambio de lealtad militar. Obtuvo así la colaboración de los
ejércitos llaneros al mando de José Antonio Páez, vitales para el
desarrollo de la contienda, como también lo fue la ayuda de un
importante contingente de soldados y generales europeos, británicos
fundamentalmente, quienes anhelaban unirse al Libertador.
Bolívar
y Francisco de Paula Santander, vicepresidente de la «Gran Colombia»
Simultáneamente,
Bolívar se encargó de la reconstrucción política de la región.
En febrero de 1819 convocó el Congreso de Angostura, ante el que
pronunció un célebre discurso en el cual instaba a los
representantes a promulgar una constitución centralista que había
de ser el fundamento jurídico de la soñada República de la Gran
Colombia. Presidida por el mismo Bolívar, la «Gran Colombia» quedó
constituida ese mismo año, y agrupaba por el momento los territorios
de las actuales Venezuela y Colombia.
El
sur se encontraba en la mira de la Gran Colombia, es decir, de
Bolívar. La liberación y adhesión de las provincias de Quito y
Guayaquil (el actual Ecuador) resultaba fundamental para consolidar y
mantener la hegemonía en el continente de la recién creada
República. Ello fue logrado, desde el punto de vista militar, en la
batalla de Pichincha (1822), y desde el punto de vista político, por
las negociaciones adelantadas por Antonio José de Sucre y Simón
Bolívar, gracias a las cuales la región aceptó integrarse en la
Gran Colombia una vez liberada.
El
proceso de emancipación de Latinoamérica terminaría en Perú dos
años después. El valor estratégico que tenía la conquista y
liberación de este territorio por parte del ejército libertador era
vital: en tanto que verdadero centro neurálgico del poderío
español, la caída del Virreinato del Perú significaría la salida
definitiva de los españoles del territorio americano. Tal victoria
supondría, además, el triunfo de la ideología bolivariana
republicana sobre la propuesta de construir monarquías en los
territorios del sur, defendida por la oligarquía peruana y
secundada, aparentemente, por otro gran caudillo de la independencia
americana: José de San Martín.
En
una inolvidable gesta que incluyó la travesía de los Andes desde
Argentina, San Martín había liberado Chile en 1817; desde allí, al
frente de un nutrido ejército que trasladó por mar, desembarcó en
Perú, ocupó Lima en 1821 y proclamó la independencia. Pero apenas
un año después, la disensiones internas y el hostigamiento de los
realistas, que controlaban de hecho la mayor parte del territorio,
habían debilitado sensiblemente su posición. Ambos libertadores se
reunieron en Guayaquil en julio de 1822 con el fin de tratar éste y
otros asuntos relativos a la guerra. Nunca se supo de qué hablaron
Simón Bolívar y José de San Martín, pero el curso de los
acontecimientos brinda la evidencia de un profundo desacuerdo; poco
después, San Martín renunció a su cargo de Protector del Perú y
regresó a Chile.
Tras
constituir la «Gran Colombia», Bolívar derrotó a los españoles
en Perú, poniendo fin a tres siglos de colonialismo
La
definitiva liberación del Perú quedó así en manos de Bolívar.
Apenas dos años después, tras hacerse cargo en persona de los
preparativos, las batallas de Junín y de Ayacucho (agosto y
diciembre de 1824) acabaron con la resistencia realista: la caída
del Virreinato del Perú ponía fin a tres siglos de dominación
española. En el Alto Perú, liberado en los primeros meses de 1825,
se constituyó la actual República de Bolivia, presidida por su
lugarteniente Antonio José de Sucre. Culminadas así todas las
operaciones militares, Bolívar regresó a rendir cuentas al Congreso
colombiano.
Bajo
su impulso medio continente había alcanzado la independencia, pero,
pese a haber reflexionado largamente sobre la forma de gobierno que
convenía a los territorios americanos, ni la fortuna ni la
clarividencia le acompañarían en su acción política. Bolívar
abogó en todo momento por la edificación de un Estado centralista
que lograra cohesionar aquello que, en virtud de una heterogeneidad
racial, cultural y geográfica de la que era muy consciente, no
resistía la perfección de una federación; pronto se puso de
manifiesto, sin embargo, que el proyecto de mantener unidas en
confederación a las nuevas naciones era una quimera.
Si
bien logró todavía aplacar la sublevación de la Cosiata (1826),
Bolívar intentó luego evitar la desmembración de la Gran Colombia
invistiéndose de poderes dictatoriales (1828), lo que sólo sirvió
como pretexto para que, el 25 de septiembre del mismo año, se
perpetrase un atentado fallido contra su persona que minó
profundamente su moral. Todo era inútil: el general victorioso en
las luchas por la libertad de las naciones se veía vencido en
aquella nueva etapa de lucha para la verdadera construcción de las
mismas. El 27 de abril de 1830, Bolívar presentó su renuncia ante
el que sería el último Congreso de la Gran Colombia. Las pugnas
caudillistas y nacionalistas desbarataron toda posible conciliación
y condujeron a la separación de Venezuela y Ecuador.
Durante
los meses que precedieron a su muerte, el Libertador había de evocar
constantemente su amarga derrota política. Recordaba a su último
amor, Manuela Sáenz, que al salvarle la vida en el atentado del 25
de septiembre de 1828 se había ganado el título de «Libertadora
del Libertador»; también evocaba otros amores y otros atentados.
Lloraba la muerte de Sucre, el fiel lugarteniente asesinado el 4 de
junio de 1830 en Berruecos; recordaba y deliraba, y así murió, solo
y defenestrado de los territorios que había liberado, por causa de
una hemoptisis, en la Quinta San Pedro Alejandrino, el 17 de
diciembre de 1830. En 1842 el gobierno de Venezuela decidió
trasladar los restos de Bolívar, según su último deseo. Desde
entonces, su legado ha devenido mito y veneración como fundador de
la patria.
Políticamente, su sueño
fue unir las colonias españolas liberadas en una confederación al
estilo estadounidense; tal proyecto se materializó en la «Gran
Colombia» (1819-1830), que presidió el mismo Bolívar y llegó a
englobar Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.
1)
Arbol Genealogico de Simon Bolivar
Simon
Bolivar, el Libertador descendiente de vascos radicados en Venezula,
su arbol genealogico lo demuestra
Línea
materna del Libertador
Juan
de Palacios María de Sojo
Andrés
de Palacios Sojo María de Zarate
José
de Palacios Sojo María Isabel Gedler
Feliciano
de Palacios Sojo Isabel María Gil de Arratia
Feliciano
de Palacios Sojo Francisca Blanca de Herrera
Juan
Vicente de Bolívar Ponte María de la Concepción de Palacios
Línea
paterna del Libertador,
Ochoa
de la Rementería María de Andixpe
Martín
Ochoa de la Rementería Magdalena de Bolívar Ibargüen
Simón
de Bolívar, el Procurador Ana Hernández de Castro
Simón
de Bolívar, el Mozo Beatriz de Rojas
Antonio
de Bolívar Leonor Rebolledo
Luis
de Bolívar María Martínez de Villegas
Í
Juan
de Bolívar y Villegas Petronila de Ponte Andrade
Juan
Vicente de Bolívar María de la Concepción de Palacios
SIMÓN
BOLÍVAR, EL LIBERTADOR
2)
Poema a Simon Bolivar por Dr Vicente Amezaga Aresti
a
Bolívar
Fue
un sueño de la tierra,
de
la Tierra de Gracia;
de
aquella cuya entraña generosa
toda
virtud encierra
y
que el vital afán del hombre sacia
con
frutos mil que sin cesar fecunda
y
codiciados bienes de que abunda.
La
que del mar Caribe,
a
sus plantas rendido,
como
tributo de su fe constante,
los
ardorosos hálitos recibe.
Aquella
en que, arrogante,
la
ceiba se alza, siempre en sed de cielo,
mientras
que los samanes,
tercos
eternidad pidiendo al suelo,
se
añejan entre furias de huracanes.
La
que en la palma se hace gentileza,
la
que florece en sangre en los bucares
y
corona en la orquídea su belleza.
La
que los Andes tiene por altares,
y
espejo de Infinito es en sus Llanos;
donde
Orinoco, padre providente,
de
la vida guardián de los árcanos
toda
planta fecunda y ser viviente.
La
tierra que en valor fue Guaicaipuro
y
en el martirio Tamanaco fuera;
madre
de un mundo primitivo y puro
en
el que pareciera
que
Dios al hombre regalarle quiso
lo
que Adán se perdió en el Paraíso,
Fue
un sueño de la tierra,
la
que injuriada viera su hermosura
cuando
un aciago día, en cruda guerra,
la
holló del invasor la planta impura...
Fueron
tres siglos de coyunda extraña,
trescientos
años fueron de paciencia,
y
en angustiosa espera
la
tierra a lo más hondo de su entraña
se
acogía doliente,
soñando
un sueño que remedio fuera
a
su pueblo naciente.
Soñó
con un varón como ninguno
que,
armado con el rayo de su espada,
rompiese
sus cadenas
y
ofrendase a la Patria libertada
la
Gloria hecha de sangre de sus venas.
Un
varón de justicia
cuya
más pura gloria
fuera
el saber vencerse en la victoria
para
nunca caer en el abismo
donde
el Tirano crece
y,
a la vez que a sí mismo,
a
su pueblo envilece.
¡Tiranos,
duces, führers y caudillos. ..
de
grandeza y virtud simuladores,
de
los pueblos baldón y de k humana
condición
burladores,
que
a su ambición voraz buscan peana
en
los despojos de los bien nacidos,
en
las cervices de los consentidos!
Un
varón de dolores que aún más grande
que
en la victoria en la derrota fuera;
aquel
que en el ocaso
de
la hora lastimera,
cuando
todo del hombre huye y se pierde,
y
desesperación el alma muerde
más
que humano, se yergue ante el Fracaso
y
estampando sobre él su recia planta
en
triunfo se -levanta,
mostrando
por trofeo inmarcesible
k
quebrada cerviz de lo Imposible
Un
varón que no viera
otro
dolor que el de su patrio suelo
y
que, en su santo celo,
jamás
para el mal propio ojos tuviera.
Que
rico, sus riquezas ofrendara
a
la tierra materna,
y
desnudo quedara
porque
Ella así mejor lo recibiese,
y
de su esencia eterna
como
a hijo predilecto lo vistiese
.
Un
varón para un gran amor nacido
y
al que Muerte prohibiera
que
el querer de un buen padre conociera,
y
de una madre y una esposa pura
el
tesoro infinito de ternura
no
bien gustar le fuera concedido,
lo
hubiese de llorar como perdido,
y a
quien la Vida un hijo le negara.
Para
que, con todo esto,
de
acendrados amores rebosara
y
se hallara dispuesto
en
ofrenda votiva
a
una empresa a volcarlas sobrehumana
y a
su tierra nativa,
sin
límite ni mengua se ofreciese,
y
padre, esposo e hijo a Ella le fuese.
Un
varón de saberes
que,
en la preñez del tiempo,
el
fruto del mañana ya adivine;
que
se adentre en las almas de los seres
y
el vario curso del pensar domine,
cuyo
juicio se engendre en el contacto
que
hacen fecunda la razón y el acto.
Que
comprenda el por qué de cada cosa,
los
secretos motivos del de arriba,
los
que a la masa arrastran tumultuosa,
los
que mueven a acción al indolente
y
al cobarde lo truecan en valiente.
Los
cornos y los cuándos en que estriba
la
ciencia del mandar y del gobierno,
con
la que el alma grande,
cuando
su idea expande,
intérprete
parece del Eterno.
Un
gran señor del verbo,
dueño
de la palabra poderosa
que
hace de quien la escucha dócil siervo;
aquella
que en la bélica proclama
al
general inflama
y
al soldado decide en la hora honrosa;
aquella
que guiar al estadista
con
el discurso o con la carta sabe,
la
que profunda o grácil, acre o suave
convence
al alma y voluntad conquista;
y,
sin más arma que la voz desnuda,
la
pasión que arrebata
a
los contraríos en concordia muda
y
su presa rendir hace a un pirata.
Un
varón paladín de libertades.
De
aquella Libertad, supremo invento
de
Dios y el don mayor que al hombre hiciera,
de
su divina condición cimiento
y
que negada a bestias y astros fuera.
Libertad
que del hombre el alma abona,
Libertad
que es de Patrias la corona,
Libertad
en que todo bien se asienta.
Libertad
para el suelo mancillado,
Libertad
para América irredenta,
Libertad
al esclavo degradado,
Libertad
para amigo y adversario,
Libertad
para el alto y el sumiso,
Libertad
de que todo hombre es sagrario,
bien
común e indiviso
que
si se niega a alguno
ya
no lo goza en plenitud ninguno
Y
el sueño de la tierra se hizo un hombre,
surgió
el varón que Verbo fue y fue Espada;
el
que a su patria se entregó gozoso,
tras
promesa sagrada,
sus
bienes olvidando y su reposo.
Aquel
varón que nunca más lo fuera
que
cuando menos la áspera Fortuna
le
dio ocasión para albergar espera;
El
que hizo en su alma florecer el lirio
más
puro a Libertad nunca ofrendado;
El
que inflamara en su inmortal delirio
de
los suyos los bravos corazones;
El
que en el triunfo nunca entronizado,
el
vino gustar supo de la gloria
y
en rencores, envidias y traiciones
el
cáliz apuró del amargor...
Y
el sueño de la tierra se hizo Historia:
¡Simón
Bolívar, el Libertador!
3)
Cronología De La Vida Del Libertador
1783
El 24 de julio, nace en Caracas el Libertador de América. El 30 de
julio, es bautizado con el nombre de Simón Antonio de ía
Santísima Trinidad.
1786
El 19 de enero muere su padre don Juan Vicente Bolívar y Ponte.
1792
El 6 de julio muere su madre doña Concepción Palacios y Blanco.
1797
A principios de enero ingresa como cadete en el Batallón de Milicias
de Blancos de los Valles de Aragua.
1798
El 4 de julio ingresa al ejército como Sub-teniente de Infantería,
nombrado por el Rey de España Carlos IV.
1799
El J7 de enero parte para Europa (España) en viaje de
estudios, pasando por México, Veracru/, Puebla, La Habana...
1802
A mediados de mayo contrae matrimonio, en Madrid, con Marfa Teresa
Rodríguez del Toro y Alayza. Regresa a Caracas y se establece en la
hacienda de San Mateo.
1803
El 22 de enero muere su esposa. A finales de este mismo año regresa
a Europa,
1804
El 18 de mayo asiste en París a la coronación de Napoleón
Bonaparte,
1805
En la primavera de este año parte para Italia con su Maestro Don
Simón Rodríguez y jura en Roma, en el Monte Sacro, no dar descanso
a su brazo ni reposo a su espíritu hasta liberar a su patria.
1807
Regresa a Venezuela y se establece en su hacienda de San Mateo,
dedicándose a la agricultura,
1810
El 19 de abril se da el primer paso de la independencia de Venezuela,
creándose una Junta de Gobierno representante de Fernando VII,
El 10 de julio parte para Londres en misión
diplomática.
1811
El 4 de julio pronuncia un acalorado discurso ante la Sociedad
Patriótica, en el que manifiesta abiertamente su ansiedad y angustia
por influir en la mente del Congreso, para que tome la decisión
de la libertad absoluta, Una vez proclamada la independencia, Bolívar
se incorpora al ejército y con el grado de Coronel contribuye,
bajo las órdenes de Miranda, al sostenimiento de Valencia,
1812
El 15 de diciembre publica su célebre Manifiesto de Cartagena,
1813
Comienza su extraordinaria campaña militar en la cual alterna
victorias y reveses hasta
1818,
En mayo emprende la liberación de Venezuela con una campaña
admirable desde la frontera del Táchira hasta Caracas, donde entra
triunfalmente
el 6 de agosto. El 15 de junio, en Trujillo, dicta su discutido
decreto de Guerra a Muerte, El 14 de octubre, la Municipalidad de
Caracas le confiere el título de Libertador.
1815
El 6 de septiembre dirige su famosa Carta de Jamaica, en la que con
una gran sensibilidad, comprensión y visión profétíca analiza el
pasado, presente y el porvenir del continente.
1819
El 15 de febrero instala el Congreso de Angostura, donde pronuncia
una de los discursos más importantes de su carrera política. El 7
de agosto triunfa sobre los realistas en Boyacá, liberando así a
Nueva Granada. El 17 de diciembre el Congreso decreta la creación de
la Gran Colombia y Bolívar es nombrado Presidente.
1820
El 27 de noviembre, en la población trujillana de Santa Ana, se
entrevista con el líder realista Pablo Morillo para firmar el
Armisticio y el tratado de regularizacíón de la guerra,
1821
El 24 de junio resulta vencedor en las sabanas de Carabobo,
libertando así a Venezuela.
1822
El 7 de abril derrota a los realistas en Bombona, libertando así
la provincia de Pasto (Colombia). El 24 de mayo, Sucre triunfa en
Pichincha devolviendo la libertad al Ecuador. El 16 de junio conoce,
en Quito, al gran amor de los últimos años de su vida: Manueííta
Sáenz,
1824
El 6 de agosto alcanza la victoria de Junín que inicia la libertad
del Perú. Y el 9 de diciembre, bajo instrucciones de Bolívar, Sucre
triunfa en Ayacucho (Perú) poniendo
así
sello definitivo a la libertad americana,
1825
El 10 de julio, motivado por el Libertador se reúne el Congreso de
Chuquisaca que declaró la creación de Bolivia.
1826
El 22 de junio se instala el Congreso de Panamá, convocado por
el Libertador Simón Bolívar.
1828
Se reúne en Ocaña (Colombia) una Convención que se disuelve sin
que los diversos partidos logren ponerse de acuerdo. El 25 de
septiembre, escapa en Bogotá a un atentado contra su vida.
1830
El 20 de enero presenta su renuncia ante el Congreso, en Bogotá, sin
que le sea aceptada. El 1° de marzo, sintiéndose ya enfermo,
se separa del mando. El 24 de junio llega a Cartagena. Enfermo,
abandonado por todos intenta salir para Europa pero su avanzada
enfermedad y sus escasos recursos económicos se lo impiden, El 1°
de diciembre llega a Santa Marta, y se hospeda en la Quinta de San
Pedro Alejandrino. El 10 de diciembre hace su testamento, recibe los
auxilios espirituales y dicta su última proclama, El 17 de
diciembre, a la i del mediodía Bolívar quedó en silencio para
siempre.
Compilacion
Edicion y Publicaciones
Xabier
Iñaki Amezaga Iribarren
Editorial
Xamezaga

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